domingo, 5 de octubre de 2014

TEMA 5 USO DE LAS TIC EN EL AULA: CONTROL DE LA CLASE.

USO DE LAS TIC EN EL AULA: CONTROL DE LA CLASE.
Debemos entender que no todos los docentes nos encontramos cómodos al usar las nuevas tecnologías en el aula. Muchos de los alumnos las manejan mucho mejor que nosotros, de modo que debemos dejar en su manos algunas veces la técnica.
Con un cañón y un ordenador se puede empezar. Películas, vídeos, presentaciones…nos llevará al trabajo en grupos, al debate, al intercambio de opiniones. La clase cambia y aumenta el interés.  

Un aspecto importante que cambia es la atención a la diversidad, es mucho más fácil llegar a todos, estamos en su medio, nos estamos empezando a acercar a ellos.

Es necesario un control de la clase para llevar a cabo estas actividades y hay cierta reticencia al uso de TIC en algunos docentes que al utilizarlas  se le alborota la clase y solo se consigue orden sin lo alumnos ver algo que les entretiene pero no se suele llegar al aprendizaje.

En estos momentos en el aula se están utilizando de forma habitual el cañón y el ordenador con acceso a Internet, lo que permite llegar a libros digitales y sus  materiales audiovisuales.
Las plataformas digitales, la mochila digital, el ordenador personal, las tabletas llegarán a todos espero que muy pronto.

Vamos a dedicar un capítulo al control de la clase por parte del profesor.
Pienso que las personas que entramos en un aula y en particular en un aula  con adolescentes, debemos desarrollar:

En primer lugar la confianza.  Confianza en lo que hacemos, seguridad personal de dedicarme para un trabajo para el que soy apto, que llaman vocación profesional, pero que solamente con ella no basta,  pues hay que trabajar la técnica para impartir las clases, una técnica apropiada a mis características personales que será en parte distinta y en parte igual a otros, pero que no la utilizo por la razón de imitar a otro compañero al que le va bien.

Flexibilidad necesaria para cambiar sobre la marcha el desarrollo de la clase cuando aparecen circunstancias que no teníamos previstas o que eran imposibles de hacerlo. Soltar, apretar, tirar, dejar ir….en definitiva conducir al grupo por donde queremos pero unos días es más fácil que otros sabiendo que estamos por fuera del camino establecido, hay días que hay que arriesgarse.

Equilibrio emocional. Parece obvio pero no es así. Hay mucho teatro en la enseñanza del bueno. Primero porque no siempre me encuentro del mimo humor y eso no debe repercutir en mi trabajo pues no manipulo máquinas que les trae sin cuidado si estoy más arisco ese día. Equilibrio para no dejarse llevar por los acontecimientos personales o sociales o deportivos.  Un buen compañero de trabajo nos podrá ayudar si no nos damos cuenta con las reacciones que provocamos en los demás nosotros mismos. Debemos estar atentos hasta en el vestir. Sentido del humor.

Respeto al alumno y su familia. Para esto que parece políticamente incorrecto decirlo, pues como el valor en el antiguo servicio militar se supone que respetamos, debemos ser expertos en humanidad. Profundizar en el hombre conocerle, tener conocimientos de antropología ayuda a entender el comportamiento humano. La afectividad ya hemos dicho mucho durante el curso que hay que educarla y tenerla como aliada en la educación en el periodo adolescente.

Informarnos sobre el grupo si es posible antes, pero lo normal será que lo tengamos que ir haciendo en el día a día.

Al entrar en el recinto escolar ya debemos tomar el papel que nos corresponde. Esto no significa no ser nosotros mismos, no ser auténticos o que debemos fingir constantemente. Nada más lejos de la realidad quien piense esto. Representar bien nuestro papel sin salirse del personaje  de docente no es fingir, es mejorar en nuestra profesión cada día como lo hace un actor que quiere ser mejor cada función. Esto es importante porque es imposible no comunicar para el ser humano. Comunicamos verbal o no verbal pero comunicamos. Es importante dominar el rostro, las manos, nuestro espacio vital, el tono de voz, las posturas.
Hay un currículo oculto dentro de los centros escolares, dentro de los grupos humanos que debemos descubrir. Es lo más parecido a la tradición en una familia en la que se sabe si se es o no de la familia por el modo de hacer. Cuando llegamos nuevos debemos descubrir que formas de actuar nos identificarán con el grupo para ser aceptado y no ser un extraño. Se pueden paras años siendo un extraño en un trabajo o en un grupo humano.

La dirección  de una clase consiste en la supervisión y control sobre los alumnos con el propósito de crear y mantener una atmósfera sana, que facilite la atención y el trabajo mental intenso, desarrollando en los alumnos hábitos fundamentales de orden, disciplina, trabajo y responsabilidad.  (José Bernardo Carrasco, “Técnicas y recursos para el desarrollo de las clases”)

"He llegado a la alarmante conclusión de que yo soy el elemento decisivo en el recinto de la clase. Es mi actitud personal la que crea el clima. Es mi estado de ánimo el que determina el ambiente. Como maestro, yo poseo el tremendo poder de hacer la vida de un niño miserable o feliz. Puedo ser una herramienta de tortura o un instrumento de inspiración. Puedo humillar o complacer, herir o curar. En todas las situaciones, es mi respuesta la que decide si hay una crisis que se incrementará o reducirá y si el niño se humaniza o se deshumaniza." (Haim Ginott, psicoterapeuta 1922-1973)

En el aula tenemos objetivos inmediatos: Asegurar el orden y disciplina necesarios para poder trabajar, Garantizar el aprovechamiento del tiempo, Conseguir condiciones materiales para que la atención y el trabajo sean eficaces.

 Objetivos a largo plazo: Adquirir sentido de la responsabilidad,  actitudes de convivencia y respeto, amor al trabajo, actuar con lealtad, sinceridad y veracidad. Para lograr estos dos objetivos hay que tener en cuenta que nadie da lo que no tiene ó lucha por tener. Nosotros primero.
Formas de dirigir una clase: podemos agruparlas en tres grandes actitudes de los profesores a la hora de la verdad: forma correctiva, preventiva y educativa.
La forma correctiva nos lleva a tener permanentemente una actitud de castigar las faltas cometidas mediante amenazas, expulsiones de clase, calificar con ceros. Esta forma es antipedagógica y en la mayoría de los casos nos lleva a que la disciplina en nuestras clases al final la ponemos en manos de la jefatura de estudios o de los padres.
La forma preventiva es cuando queremos anticiparnos y tener previsto las posibles infracciones, esto supone tener prevista la casuística con el objeto de tener regulada la vida del colegio. Esta forma no desarrolla el sentido de responsabilidad del alumno aunque seguramente la disciplina y el orden la conseguimos así como el ambiente de trabajo y estudio que necesitamos parta nuestras clases. Lo que no se consigue es que cale en el alumno. Cuando no estamos nosotros no se portan bien. Otro efecto que se consigue es dejarles tan agotados que en la siguiente hora el profesor lo tienen más difícil.
La forma educativa es la que permite dirigir a los alumnos con persuasión. Formar a los alumnos para el autogobierno y la autodisciplina consciente en su trabajo. De esta forma el profesor es educador, líder que conduce a los alumnos por la vía de la comprensión y  buenos hábitos. El orden y la disciplina se vuelven conscientes, originando responsabilidades conjuntas entre alumno y profesor.

Debemos desarrollas la clase con seguridad y firmeza, tratando a los alumnos con respeto y consideración, resolver las dudas en el menor tiempo posible, cuando sea necesario criticar o amonestar siempre es preferible en privado, establecer un sistema de trabajo en clase, corregir en clase todos los deberes que mandamos.
Debemos evitar siempre las ironías y las instrucciones poco precisas, demorar la hora de comienzo o finalización de las clases, descontrolarse delante de los alumnos, abordar delante de todos asuntos privados con algún alumno, criticar el trabajo de otro profesor.

Las rutinas del sistema de trabajo son importantes, pues permite al alumno tener una guía de lo que debe hacer cuando el profesor entra en el aula todos los días del curso. Hay que tener en cuenta el currículo oculto del centro de trabajo, pero adaptado a nuestra forma de ser. Las rutinas son tan útiles tanto para lo académico como para el comportamiento.  No debemos saltarnos las reglas hasta bien avanzado el curso, pedir todos los días los deberes, corregirlos y puntuarlos es la mejor forma de conseguir que los hagan.

Abordar delante de todos asuntos personales tales como “ayer vinieron tus padres a verme y ha quedado claro que copiaste en el examen ó que no hacer los deberes…” nos aleja de la posibilidad de influir de do forma positiva para que cambie de actitud en algún aspecto de su formación.

Cuando no somos capaces de solucionar algún problema lo más frecuente es que el problema se lo pasamos a otros, si dejamos fuera de clase a un alumno por llegar tarde o por mal comportamiento seguramente se dedicará a molestar en otras clases. Si en la disciplina del grupo nos apoyamos demasiado en el Jefe de Estudio o es el tutor, los alumnos se portarán bien con el Jefe de Estudios y el Tutor pero no con nosotros.
Es muy importante, es todo un arte aprender a corregir, cuatro consejos pequeños pueden ser: no cansarse nunca de corregir, hacerlo siempre con cariño no enfadados pues el adolescente pensará que le corregimos por tener un mal día nosotros que nos hace estar enfadados, siempre pensar unos momentos como hacemos nosotros la cuestión que vamos a corregir y como nos gustaría que nos lo dijeran y hacerlo cara a cara siempre que se pueda.

Motivación renovada del profesor,  es un error reducir la situación actual de fracaso escolar a un problema de vagancia de los alumnos, la actitud debe ser comprensiva y paciente lo que podremos conseguir conociendo la situación real de los alumnos, su situación familiar, social y cultural. Una vez que conocemos estos aspectos de la vida del escolar podremos exigir con realismo sin herir ni humillar sin darnos cuenta. Valorar el esfuerzo y la calidad del trabajo, exigir más en el pensar de los alumnos,  llevarles a la reflexión y si me lo permites ir por delante abriendo camino con nuestro propio esfuerzo y exigencia personal.
Los adolescente, adolecen precisamente de hábitos y de cultura del esfuerzo, algunos factores que me parece que nos le han ayudado demasiado en la sociedad que nos toca a todos vivir son el naturalismo exacerbado, un cierto optimismo pedagógico , crisis de valores familiares y la publicidad consumista con que nos bombardean constantemente. Por esto creo que el profesor actual debe ser también experto en humanidad par poder educar bien aspectos centrales como la libertad, la voluntad, las habilidades sociales y técnicos como la orientación personal y profesional.

Lo que debemos preguntarnos en primer lugar sobre los alumnos a los que damos clase pienso que deberías ser si son más ordenados, si son menos caprichosos, si destilan paz, si son veraces y responsables.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.